martes, 8 de febrero de 2011

El país de los ciegos

El pasado jueves el gobernador del Banco Central (BC) de la República Dominicana presentaba públicamente la nueva metodología de cálculo del IPC. Al día siguiente diversos periódicos nacionales recogían la noticia y una publicidad pagada por el banco con la nota de prensa emitida por la institución (puede verse también en su web)

La nota del BC no resultaba especialmente clarificadora, y las reseñas periodísticas han sido incompletas cuando no directamente engañosas. Y no tanto por una voluntad de tergiversar los hechos, como por un evidente problema de comunicación. Problema que no hace sino ahondar la desconfianza de la población hacia las estadísticas públicas (censo de la ONE, PIB del BC, etc.)

El diario Hoy, abría la portada de su suplemento económico del jueves 3 de febrero con una declaración sorprendente, que no pocos dominicanos recibieron como una confirmación del carácter “político” y falso de las estadísticas nacionales: “la canasta familiar actualizada (…) a diciembre de 2010 es de RD$23,398.58 lo que refleja una diferencia del 1,54% respecto al costo de la canasta base a enero del 1999”. La redacción de la frase dio a entender a muchas personas con las que pude contrastarlo que en 11 años la subida del costo de la canasta familiar había sido prácticamente nula. No es necesario ser economista para comprender que aquí hay un error de interpretación. Lo que el BC intentaba comunicar, con escaso éxito, era que con la nueva metodología – es decir, con la nueva cesta de la compra adoptada- el costo de la cesta familiar a diciembre de 2010 sólo aumenta en un 1,54% respecto al costo de la cesta utilizando la metodología antigua – es decir, con los productos antiguos -. Los productos que componían la antigua cesta de la compra familiar se definieron en 1997/98 a través de la Encuesta de Ingresos y Gastos de aquel año, y sirvió para calcular el IPC en base enero 1999 y seguir su evolución hasta el diciembre pasado. Pero dicha cesta se había quedado desfasada respecto a los consumos actuales de las familias. La ENIGH 2007 permitió definir los nuevos productos de la cesta de la compra cuyo precio, en diciembre de 2010, fija el inicio de la nueva serie del IPC en base diciembre de ese año.

Para entender lo que el BC ha hecho es importante distinguir entre el cálculo de los precios de los productos, y la determinación de los productos que entran en la cesta familiar. Es lo segundo lo que el Banco Central ha actualizado, no lo primero. La actualización de la cesta de la compra se ha hecho aplicando los resultados de la ENIGH, Encuesta de Ingresos y Gastos de los Hogares, realizada por la ONE en el 2007. Los precios de la cesta de la compra los establece el BC, según comenta en su nota, mediante una red de puntos de recogida de información en supermercados, colmados, etc. Hecha la distinción, el BC advierte que la actualización de los productos de la cesta de la compra produce un sesgo al alza en el IPC y un salto en la serie del 1,54%. Por eso el cambio metodológico afecta a la comparabilidad temporal del IPC, dado que al cambiar los contenidos que definen la cesta familiar, se producen cambios en el IPC que no se deben a cambios reales en los precios sino al efecto indirecto de que unos productos pesen ahora más o menos en la cesta familiar. Por ejemplo: los alimentos pesan menos y el transporte más porque las familias, según cálculos de la ONE, dedican menor porcentaje de sus ingresos al consumo alimentario y más al transporte; por esta misma razón cambios notorios en el precio de la gasolina o de los vehículos afectarán un poco más al IPC y cambios en los precios de alimentación y bebidas afectarán un poco menos. De todas maneras, el Banco nos advierte – o intenta advertirnos - de que los cambios en el IPC fruto de la nueva metodología no son tan sustantivos (un incremento del 1,54% de valor de la cesta de la compra familiar).

No menos confuso resulta el titular de portada del Diario Libre del 3 de febrero: “Banco Central fija gasto promedio de familia en RD$ 10,407”. Titular que se desdice inmediatamente en el texto del artículo cuando se afirma que “el cálculo para el alza del salario mínimo debe hacerse sobre una canasta de RD$ 10,407 mensual y no el promedio nacional de 23,398.58”, citando al BC. Aquí se está confundiendo el debate sobre el salario mínimo y los criterios para su fijación, con la cuestión del valor promedio de la cesta de la compra de las familias. En este totum revolutum el “gasto promedio” se identifica con el valor de la canasta familiar; pero no de cualquier canasta sino la de la población más pobre, en concreto de la quinta parte o quintil de población que tiene menores gastos (por tener menores ingresos).
Realmente sería milagroso que algún ciudadano fuera capaz, a partir de las notas publicadas, de entender mínimamente que es lo que el BC pretende comunicar. Puedo asegurar, pues he sido testigo, que personas implicadas directamente en la ENIGH no han sabido explicar algunas de las afirmaciones periodísticas citadas más arriba pues, tal como estaban formuladas, están carentes de sentido.

Pero sería un error achacar todo el problema a los periodistas. La nota publicada por el Banco Central, con ser mucho más comprensible que cualquiera de los artículos que la comentan, no destaca por su pedagogía.

En primer lugar la parte gráfica es redundante: dibujan un gráfico de sectores para representar la composición de la canasta familiar en el 2010, e inmediatamente a continuación, vuelven a presentar la misma información en una tabla o cuadro; y esto no sería especialmente grave si la misma información no fuera denominada de forma diferente en cada caso: el gráfico se titula “Estructura de la canasta familiar periodo base diciembre 2010”, y la tabla simplemente no tiene título. Es necesario entonces suponer el contenido de la tabla a partir al encabezamiento de la columna y mediante el texto de la nota de prensa. Se deduce entonces que la tabla se refiere a la composición (ponderación) de la canasta familiar según la ENIGH 2007. Entonces, ¿diciembre 2010 o 2007? Obviamente la respuesta es que la nueva línea base del IPC diciembre 2010 se calcula tomando como referencia la canasta familiar que estableció la ENIGH en el 2007; pero las deficiencias en la presentación de la información contribuyen a crear confusión.

Pero quizás lo más sorprendente de la nota del BC es que en ningún lugar de la misma aparece el valor de la cesta de la compra familiar establecida con la nueva metodología. El dato se puede encontrar en todos los artículos de prensa (RD$ 23,398.52) pero no en la nota de prensa del BC. Sí se presenta, escondido en nota al pie de una de las tablas, el valor actual de la cesta de la compra familiar tal como se definía en la ENIGH 1997/98 y que sirvió de base para establecer el IPC base enero 1999. Es decir, ¡se presenta el valor de la cesta de la compra familiar en el 2010 según la metodología antigua, pero no según la nueva metodología que se está difundiendo, la basada en la ENIGH 2007!!! Si la nota del BC tenía que dejar algo claro era, precisamente, el valor de la cesta de la compra familiar con el que comienza la nueva serie del IPC en base diciembre 2010.

Otra cuestión que ha sido objeto de mala interpretación es la existencia de diversas canastas familiares para cada quintil de gasto. Siendo un elemento menor de la nota oficial, los artículos periodísticos la destacan sobremanera, quizás porque en la presentación realizada por el Gobernador del BC, Sr. Valdez Albizu, tomó una importancia desmedida. Ello responde a la actualidad del debate sobre el salario mínimo .

Según el Diario Libre, “el BC afirmó ayer que el cálculo para el alza del salario mínimo debe hacerse sobre una canasta de RD$10,407.56 mensual y no el promedio nacional RD$23,398”. Y ello porque, según Valdez Albizu, “el quintil 1 come pollo y el 5º filete y cordero”. Insertada en el articulo aparece también una cita del presidente de la Confederación de la Unidad Sindical, Rafael Abreu, que según el diario consideró un engaño la forma de medir la inflación del BC porque “el 80% del salario del pobre lo consume en alimentos (…) y a los ricos les sobra dinero para esos renglones y para comprar lujos”. Nótese que tanto el Banco como sus opositores utilizan el mismo argumento, unos para defender las subidas del salario y otros para defender su estancamiento. Esta ceremonia de la confusión impide cualquier valoración razonable de lo que unos y otros plantean.

Para aclarar un poco el asunto, debemos separar dos cuestiones que se están mezclando en el debate: una es la fijación del monto del salario mínimo – o, mejor dicho, de los 17 salarios mínimos que existen en el país según informa la ODH -; y otra la fijación de la subida salarial que se debe aplicar al salario o salarios mínimos para que mantengan su poder adquisitivo ante la inflación. El salario mínimo es una decisión política y económica: puede situarse en la línea de pobreza, puede situarse en el nivel de gasto del quintil de la población más pobre, o puede situarse en un nivel que ayude a reducir la brecha entre ricos y pobres. El Gobernador del BC, con sus declaraciones, viene a decir que las aspiraciones sindicales deben dejar de tener en mira la canasta familiar media, y conformarse con la canasta que corresponde a los de su clase – que es la más baja -. Y lo dice por temor a los supuestos efectos inflacionarios de la subida del salario mínimo; pero lo cierto es el salario mínimo es tan bajo que está muy lejos incluso de la más modesta de las cinco canastas fijadas por el banco. El más alto de los salarios mínimos es de 8,465 pesos, y debería incrementarse en un 23% para poder comprar la canasta familiar más austera.

Un asunto distinto, que se mezcló con el primero, es identificar el indicador de referencia que vamos a utilizar para calcular el incremento del salario mínimo de manera que mantenga su poder adquisitivo. Ese indicador es normalmente el IPC, o un índice específico construido al efecto, o puede ser el IPC de la canasta familiar del quintil uno, o cualquier otro indicador que mida el incremento de precios. Para este cálculo es indiferente el valor absoluto de la canasta que se elija: lo importante es el incremento relativo del precio de esa canasta de un año a otro. Por ejemplo: en el último año – de diciembre a diciembre - el IPC de la canasta del quintil más bajo se ha incrementado el 7.2% mientras que el IPC general lo ha hecho en el 6.2. Por eso sorprende y confunde que el Gobernador del PC afirme que “en termino de discusión de aumento salarial lo que hay que tomar en cuenta es el salario mínimo y debe estar en función del quintil uno” ¡¡Pero ese es el quintil para el que más ha subido el IPC!! Esta generosidad con los pobres no es propia de la tradición intelectual del Señor Valdez Albizu. Puede tratarse de un error de transcripción o de comunicación; o puede ser que también el gobernador confunda y nos confunda mezclando el debate (de carácter estructural) sobre la insuficiencia del salario mínimo en RD, con el debate (de carácter más técnico y coyuntural) sobre cuál es el indicador más adecuado para medir la evolución de los precios reales de los productos de consumo de las familias dominicanas.

Definitivamente el BC tiene mucho que mejorar en la forma en que ofrece información al público. Más allá de la veracidad o confiabilidad del dato, más allá incluso de su calidad técnica, hay que mejorar la calidad de la difusión, para que no invite a interpretaciones erróneas o a aumentar la confusión general sobre la situación de los precios en una coyuntura tan delicada como la actual.