El acceso a la documentación de identidad es un derecho
consagrado en la ley y en los acuerdos internacionales suscritos por la
República Dominicana[1].
Los datos estadísticos disponibles[2]
demuestran que las personas sin acta de nacimiento tienen peores condiciones de
vida (el 47.6% viven en hogares hacinados y otro 14.8 no tienen dormitorios en
la vivienda), de empleo (más del 50% trabajan en la agricultura o el servicio
doméstico) menor nivel de estudios (una cuarta parte nunca asistió a la
escuela) y peores condiciones de salud (17.2% de los menores de 5 años sin acta
no fue vacunado contra el sarampión).
La
ausencia de documentación es un problema endémico en la sociedad dominicana. Aunque
las autoridades han implementado políticas para intentar mitigarlo, no se ha
logrado su erradicación. Entre el año 2006 y el 2012 las encuestas ENHOGAR
de la Oficina Nacional de Estadística permiten
estimar una la reducción del porcentaje de niños menores de 5 años sin acta de
nacimiento desde el 21.6% hasta el 17.6%. Pese a esta mejora, frágil e
inestable ella misma, la encuesta calculaba para el 2012 que el 4.4% de
la población dominicana (nativos y extranjeros) seguía sin acta de nacimiento.
Persisten núcleos de población donde la problemática es especialmente aguda: el 9.2% de la población de la Región Enriquillo (Pedernales, Barahona, Independencia, Baoruco) no tiene acta de nacimiento en el año 2012; en el conjunto del país el 25.7% de los niños menores de un año no tienen acta de nacimiento y el 9.5% de los menores de 10 años (que ya deberían estar escolarizados) están en esa misma situación. También algunas personas inmigrantes carecen de acta de nacimiento por dificultades para conseguirla en sus países de origen, aunque es necesario destacar que, según la Encuesta Nacional de Inmigrantes (ENI) la gran mayoría de los nacidos en el extranjero (92.7%) tiene acta de nacimiento de su país de origen.
Entre
la población nacida en la República Dominicana un colectivo presenta especiales
problemas para obtener su documentación: son las personas cuyos progenitores
son extranjeros[3].
La Encuesta
Nacional de Inmigrantes (ENI) establece que el 25% de las personas nacidas
en República Dominicana de padre y madre extranjeros, tienen un acta de
nacimiento emitida por el país de origen de los padres, esto es 34,139 personas.
Además, el 42% tiene un acta de nacimiento dominicana, lo que supone 58,509 personas[4].
Paradójicamente
la ENI detecta un número significativo de personas nacidas en el extranjero que
sí tienen acta de nacimiento dominicana. Hasta el 4.4% de las personas que
viven en República Dominicana nacidas en el extranjero, tienen acta de
nacimiento dominicana. Esto se agudiza en el caso de los nacidos en países
diferentes a Haití, entre los cuales el 20.2% tiene acta de nacimiento
dominicana. Esto puede deberse a diversos motivos, como la transcripción de
actas de nacimiento de hijos de dominicanos en el extranjero, procedimientos de
naturalización de extranjeros, etc.
Las
causas de la persistencia de situaciones de indocumentación se explican por
dificultades de acceso y barreras burocráticas:
· La primera causa de ausencia de documentación en
los niños es que los propios padres no disponen de ella; por ejemplo las madres
dominicanas menores de edad sin cédula encuentran muchos obstáculos para
obtener el acta de nacimiento para sus hijos; hay casos en los que la ausencia
de documentación de la madre extranjera ha impedido a un padre dominicano el
registro de su hijo en común.
· También las personas de origen extranjero, que
no disponen de documentación dominicana, han enfrentado muchas incertidumbres para
cumplir con la obligación de registrar a sus hijos.
·
Existen también factores de tipo cultural o
actitudinal que inciden en la ausencia de registro de los nacidos: por ejemplo
los padres (varones) no siempre han dado la debida importancia al registro de
sus hijos.
· Por supuesto, la elevada incidencia de la
pobreza y la limitada red de derechos garantizados por el Estado desestimulan
la normalización del estado civil de la población.
Por
otro lado, los programas públicos de lucha contra la pobreza, extensión de la
vacuna o la implantación de la seguridad social se encuentran con serias limitaciones ante una población indocumentada que, además, es la que más necesita
de este tipo de cobertura.
En
definitiva, la ausencia de documentación de identidad es un problema
transversal a toda la sociedad dominicana que menoscaba las posibilidades de
desarrollo individual de las personas afectadas y dificulta las iniciativas de
progreso y desarrollo que impulsan las autoridades públicas. Debe ser un compromiso
nacional limar los obstáculos y mejorar la eficiencia para garantizar el
derecho a la identidad de todos y todas.
[1] Declaración Universal de los Derechos
Humanos (art. 15) Convención sobre los Derechos del Niño (art. 7 y 8),
Convención sobre eliminación de toda forma de discriminación contra la mujer
(art. 9), Constitución Política de la República Dominicana (art. 55)
[2]
Encuesta Nacional de Hogares de Propósitos Múltiples (ENHOGAR), 2011.
[3]
La ENI calcula que los nacidos en Dominicana descendientes de padre o madre
extranjeros suman 244,151. Las personas que tienen ambos progenitores
extranjeros se estima alcanzan las 138,770.
[4]
En
virtud de la sentencia 0168/13
del TC, la Junta Central Electoral realizó la revisión de 53,847 actas de personas nacidas en República
Dominicana “de padres o madres extranjeros”. Dado el contenido de la citada
sentencia parece más bien que la revisión se hizo de las actas pertenecientes a
personas de padre y madre extranjero



